Encíclica sobre la ecología

Encíclica sobre la ecología
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lunes, 18 de agosto de 2014

Extraído de Religión en Libertad
Los cristianos de Irak construyen una enorme Virgen María y se encomiendan a ella como protectora.
Los cristianos de Erbil han construido una imagen de la Virgen, situada a quince metros, y que fue inaugurada el día de la Asunción. Ahora ella desde la altura les protege y les anima a seguir adelante.


Los cristianos están experimentando el martirio y el exilio en Irak. Miles de ellos han perdido todo e incluso algunos han muerto a manos de los terroristas del Estado Islámico por ser cristianos y por negarse a renegar de su fe. Estos mártires están sembrando una tierra que ha albergado a los cristianos desde hace casi dos milenios.
 
Aún presas del miedo por todo lo que están viviendo durante estos meses los cristianos iraquíes no pierden la fe, es más, la persecución los afianza en todo aquello que creen. Lo fácil para ellos hubiera sido abrazar el islam aunque en su interior siguieran siendo cristianos. Pero han elegido pasar por la puerta estrecha, a sabiendas de que ello les acarrearía numerosos sufrimientos.

Su gran aliada
Sin embargo, estos perseguidos tienen un gran aliado a su favor y aunque siempre presente ahora se hace si cabe más visible. Y es que los cristianos iraquíes se han encomendado a la Virgen María como protectora y consoladora de tantos miles de afligidos que lo han perdido todo.
 
Y no sólo se han encomendado de manera espiritual sino que lo han llevado a la práctica lanzando un mensaje muy claro a los terroristas del Estado Islámico, pues tienen una gran intercesora.
 
En este sentido, durante la fiesta de la Asunción en la ciudad kurda de Erbil, principal objetivo del Estado Islámico, los cristianos la celebraron desvelando una enorme Virgen María situada sobre una columna a una altura de quince metros. Para que vea, para que proteja a los cristianos y para que sepan que allí están ellos.
 
A escasos kilómetros del frente, la Virgen ha dado ánimo a una comunidad cansada y aterrada y sirve ahora como una fuente de esperanza. Una imagen que además gira sobre sí misma para poder mirar a todas las direcciones para hacer presente que ella está en todas partes y que no abandona a sus hijos.
 
El proyecto llevaba planeado mucho tiempo y justamente se ha podido inaugurar cuando la situación es más extrema. Un cristiano local dice que “ahora todo el mundo sabe que este es un país cristiano”.

Inaugurada en la fiesta de la Asunción
En esta zona kurda han vivido durante generaciones miles de cristianos, cantidad que se ha multiplicado ahora con la llegada de refugiados que huyen de los islamistas.  La inauguración fue una fiesta y fue presidida por el obispo de Erbil, monseñor Bashar Warde Mate y en ellaestuvieron presentes las dos comunidades tanto los caldeos como los asirios en un signo de unidad ante la persecución.
 
Actualmente toda la zona en la que se ha colocado esta imagen protectora de la Virgen está tomada por cristianos. Hasta cien familias de refugiados están ahora instaladas entre la imagen y la iglesia de San José, relata uno de los cristianos de allí.
 
Durante la homilía, realizada en siriaco, el obispo hizo precisamente un llamamiento a seguir a María que no dudó en seguir y ayudar a un Cristo perseguido.

martes, 12 de agosto de 2014

Las Cáritas de Canarias aseveran que no existe crisis sino un cambio de modelo económico

Los equipos directivos de las dos Cáritas canarias, afirmaron durante las ruedas de prensa que se realizaron en las capitales del Archipiélago Canario, que la situación de crisis “ha pasado de ser un mal motivo para el recorte de los derechos a convertirse en una excusa devastadora para cambiar los valores y la sociedad”, aseverando que “la sociedad ha sido puesta al servicio del capital y de la ambición de quienes ocupan cargos públicos, y tanto unos como otros se desentiende de las personas en exclusión y de todo aquello que interpreten como gasto innecesario para las clases sociales más favorecidas, lo que ha redefinido las políticas en educación, sanidad, vivienda, y todo lo que pueda fomentar oportunidades de igualdad entre las personas”. Por su parte, el obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor Francisco Cases, quién también estuvo presente, indicó que “no estamos tirando de la manta, los datos y la realidad son los que son. Como ciudadanos, todos tienen el rostro de vecinos y vecinas que son víctimas de ella”, y afirmó que “si bien las consecuencias se han repartido entre todos, los beneficios de la salida los viven más quienes son las víctimas que quienes son los responsables”.

En la rueda de prensa para presentar las memorias del año 2013, en la que estuvieron presentes los obispos de las dos diócesis de Canarias y de Tenerife –Francisco Cases y Bernardo Álvarez, respectivamente- los directores de ambas Cáritas, Pedro Herránz y Leonardo Ruíz, afirmaron que “las personas que acompañamos desde Cáritas no son víctimas de una coyuntura económica transitoria, son las personas descartadas por un sistema que ha sido determinado por quienes han encontrado en la especulación y el poder el sentido de su vida, y que han decidido que la acumulación de riquezas está por encima de la justicia social y los derechos fundamentales”.
Para los representantes de la institución en las islas, “si tienes dinero y poder, tienes acceso a todo; sin dinero y sin poder, se te cierran las opciones para vivir dignamente, y lo que es peor: el sistema ha conseguido eliminar incluso las esperanzas a cientos de miles de personas, dejando pocas alternativas y creando una sociedad inestable, insegura y cada vez más desigual”.
“Por su propia idiosincrasia”, señalaron, “Cáritas tiene que denunciar que esta crisis es consecuencia directa de una forma de vida impuesta por los poderes económicos y políticos en donde lo público deja paso a lo privado y lo fundamental queda reducido a lo que puedes pagar. Constatamos que el camino que estamos andando no es para desandarlo sino para adentrarnos en una senda que nos lleva a la fractura social”, advirtiendo de que “en cualquiera de los casos, la mayoría de la sociedad está siendo sometida a la voluntad de una minoría que sólo persigue su enriquecimiento de forma descarada, y que considera justificado cualquier método, ya sea ético o no, para conseguirlo”.
Esperanza
Asimismo indicaron que “frente al ‘tanto tienes tanto vales’, Cáritas propone profundizar en el Evangelio y reivindicar los valores que Cristo defendió”, argumentando que “si queremos cambiar la sociedad debemos cambiar nuestros principios y entender que los derechos ni se ganan ni se otorgan ni se compran, se tienen”.
En este sentido insistieron en destacar “el papel fundamental que juegan las Cáritas Parroquiales”, porque “es desde ellas desde donde nace este espíritu y es desde ellas desde donde emana esa actitud transformadora de la sociedad, y la resistencia a crear una sociedad de élites que viven de la injusticia y del dolor ajeno”.
Los datos
A nivel de Canarias, el trabajo realizado por las dos Cáritas -la Diocesana de Canarias, que coincide con la provincia de Las Palmas; y la Diocesana de Tenerife, que lo hace con la provincia de Tenerife- ha alcanzado a más de 50.000 personas, si bien, el trabajo directo se realiza sobre las 20.500 personas.
La acción de Cáritas ha sido demandada en todas las islas del archipiélago y, en líneas generales, la ayuda material, ya sea en alimentación o sea económica para cubrir las necesidades básicas, sigue siendo el principal motivo de acercamiento a la institución, si bien la necesidad de la acogida y de la escucha es una demanda real que demuestra el sentimiento de abandono y desarraigo social de las personas que nos llegan.
Las memorias institucionales que presentadas, y que corresponde a la realidad del año 2013, confirman los indicadores socio-económicos de Canarias.
Diócesis de Canarias
Cáritas Diocesana de Canarias ha estado acompañando para que no pierdan la esperanza, la dignidad y el sentimiento de ser parte de la sociedad, a un total de 14.531 personas, aunque benefició a 34.399 personas, pues la ayuda repercute directamente a las familias.
Traducidos a estadísticas, el incremento de personas atendidas es de un 11% con respecto al pasado año.
Del total, las Cáritas Parroquiales acompañaron directamente a 11.150 personas, lo que significa el 77% del total; el 23% restante lo fue desde programas y proyectos específicos.
Más de la mitad de las personas atendidas, el 61%, son mujeres; el 74% tienen nacionalidad española; y se mantiene la tendencia de que la franja de edad de personas en exclusión social o en riesgo de padecerlo se rejuvenece, pues el 71% son personas entre los 30 y los 59 años (siendo este rango de edades el período más proclive para acceder a un empleo).
Las necesidades relacionadas con la alimentación fueron las respuestas más demandas, un 78%. No obstante, la necesidad de escucha sigue estando por encima del 50%, mientras que la orientación para el empleo y las demandas relacionadas con la vivienda (suministros y alquileres), es del 20,36% y del 6,72%, respectivamente.
De las personas acompañadas, el 80% está en situación de desempleo, y un 52% no cuenta con ningún tipo de ingreso, lo que endurece las condiciones para una vida digna.
Voluntariado
En la actualidad, Cáritas Diocesana de Canarias cuenta con 1.282 personas voluntarias, que están repartidas entre parroquias, programas, proyectos y Servicio Generales. Para cuantos trabajamos o colaboramos aquí, este dato es muy importante pues se trata de la prueba evidente de que hay un movimiento social que está dispuesto a mantener la esperanza y a seguir trabajando en una línea diferente y en dirección contraria a la que desde las instituciones públicas, las grandes empresas y los poderes económicos quieren establecer.

lunes, 11 de agosto de 2014

Extraído de Religión en Libertad
"Jesús puso el listón: se puede perdonar todo y a todos", dice el psiquiatra Javier Schlatter.
Con la conciencia clara de que “el perdón es un proceso, que empieza por la decisión de querer perdonar, porque es un acto de la libertad”, el Subdirector del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universitaria de Navarra abunda en el poder curativo del perdón en su último libro, Heridas en el corazón (Rialp).

Aparte de implicar la libertad, Schlatter incide también en considerar las ofensas que hemos infringido, puesto que “en la medida en que me sé perdonado mi disposición a perdonar aumenta”.

A los que acusan al cristianismo de favorecer complejos de culpa, el médico reconoce que “se pueden dar en conciencias mal formadas”, pero que la visión de aquéllos es hija de “esta ‘cultura de los analgésicos’ que pretende eliminar a toda costa cualquier dolor, y la culpa duele”.

Por otro lado, se remite a la naturaleza humana porque “la ofensa, el dolor, la culpa, el perdón, son realidades inherentes a la persona.

Al revés, el cristianismo les da un sentido liberador a esa presencia del mal que ya señalaba Ovidio en su Metamorfosis: ‘Veo lo mejor, y lo apruebo, pero hago lo peor”.

-En su último libro aborda el perdón, una cuestión verdaderamente difícil que va más allá de decir "te perdono, pero no olvido”.
-El perdón es una realidad de una riqueza tan profunda como el amor. De hecho, podemos considerarla como una forma de querer: cuando perdonamos estamos amando a la otra persona, y cuando se ama a otra persona, el perdón formará parte y acrecentará ese cariño al superar las pequeñas ofensas de cada día.

»El dolor de la ofensa tiende a generar una respuesta en parte defensiva, de protección, y en parte ofensiva, de devolver el daño con otro daño, que, de hacerlo, nos convertiría de ofendido en ofensor. Al perdonar nos liberamos del lazo que nos une a la ofensa y al ofensor, al que tendemos a identificar con ella.

»Al perdonar, renunciamos al deseo de venganza y al resentimiento, emociones negativas de las que también nos liberamos.

»Las personas necesitamos vivir en el tiempo, mirando hacia delante, mientras que el resentimiento y el deseo de venganza nos atan al pasado, nos llevan una y otra vez al “lugar del crimen”.

»Por parte del que pide perdón, dar este paso le ayuda a superar su culpa, y vencer si lo hubiera el remordimiento. A la persona ofendida que no quiere perdonar, solo le cabe la escapatoria de vengarse del daño o confiar en que el paso del tiempo cicatrice la herida. La venganza ya vimos que genera más venganza y dolor. No hacer nada por sanar la herida puede cronificar el círculo vicioso del daño-dolor como resentimiento.

-¿Cree Ud. que el perdón es un signo de debilidad para justificarnos interiormente, como piensan algunos?
-En absoluto. La persona que dice que perdona para justificarse interiormente, lo que está haciendo es… justificarse, pero no perdona. El perdón nace de la libertad y libera. Es un acto de fuerza interior, exige afrontar la realidad del daño y del dolor, salir de uno mismo dando un paso hacia delante, asumir el riesgo de abrir los brazos al ofensor, y devolverle su dignidad de persona, por encima de su conducta ofensiva. No creo que todo esto sea un signo de debilidad.

-A veces pedimos perdón a la vez que "exigimos" a la otra persona que olvide nuestra afrenta, ¿no le parece que es un perdón pretencioso el que no respeta la libertad del otro?
-El perdón genuino es una decisión libre y gratuita por ambas partes, es decir, sin nada a cambio. Por lo tanto, no cabría exigir nada como contraprestación o condición.

»Pero existen también realidades de perdón imperfectas que sin responder al perdón genuino, sí pueden suponer un beneficio, sobre todo si se trata de ofensas menores. La persona que ha ofendido está en posición de “deudora” y, por lo tanto, no está en condiciones de exigir.

»Por el contrario, según el tipo de ofensa y del daño causado, es razonable que la persona ofendida pueda establecer unas condiciones con respecto a la relación de ambos en un futuro, por ejemplo, como autoprotección, o pedir algún tipo de reparación que considere de justicia. En este sentido, el perdón no es una alternativa a la justicia, sino que la asume y va más allá.
-Por otro lado, el perdón no es automático, requiere de un camino, pues es difícil perdonar. A su juicio, ¿qué aspectos están implicados en este proceso?
-Efectivamente, el perdón es un camino como dice, un proceso, que empieza por la decisión de querer perdonar. Hay unas cualidades morales que ayudan a perdonar como la generosidad, la humildad, el amor o la comprensión, como recoge J. Burggraf en un conocido artículo. También hay rasgos de personalidad que pueden dificultarlo, como la tendencia a darle muchas vueltas a las cosas, la desconfianza, la sensibilidad interpersonal, los rasgos narcisistas, o la dependencia emocional.

»Por último, hay circunstancias de la propia ofensa que pueden influir además de la intensidad del daño, como son la presencia o no de secuelas, el hecho de que el daño lo cause una persona que se supone debería protegerle, o que se perciba ensañamiento, o que el ofensor no manifieste ningún arrepentimiento.

-Para perdonar es necesario ser consciente de haber sido perdonado. ¿Se puede decir que no puede perdonar quién no haya tenido esta experiencia?-Perdonar es una capacidad natural con la que todos nacemos, pero hemos de cultivarla. En este proceso de aprendizaje es importante haber crecido en un hogar en el que la actitud de perdonar y ser perdonado fuera algo cotidiano. Vivido con naturalidad. Posteriormente, las experiencias positivas o negativas de perdón refuerzan nuestra actitud o la dificultan.

»Por otra parte, el perdón, como el agradecimiento, es algo contagioso. En la medida que me sé perdonado mi disposición a perdonar aumenta. La mejor escuela del perdón, sin ninguna duda, debería ser el propio hogar.

-A las víctimas del terrorismo, abusos o malos trato se les demanda que perdonen a sus verdugos, ¿no le parece inhumana esta petición?
-En principio, toda ofensa podría ser perdonable, aunque como ya hemos mencionado, las características de la persona y de la ofensa la hacen más o menos difícil de perdonar. Es discutible si existen por tanto hechos imperdonables, pero si existen, los que menciona en su pregunta –además de, por ejemplo, la tortura- estarían a buen seguro entre ellos. El perdón es una decisión libre y por tanto se puede sugerir, recomendar o pedir, pero nunca exigir.

»Además habría que tener prudencia porque la situación de vulnerabilidad propia de la víctima puede llevarle a pensar ante esa exigencia de perdón que, si no lo hace, está convirtiéndose en ofensora, y crearle un conflicto interior más doloroso aún. Por último, que una víctima perdone a su ofensor no supone que deba renunciar a que se haga justicia y a que de hecho cumpla la condena establecida por el juez. De hecho, que se haga justicia facilita el perdón de la víctima.

-En su obra habla del poder sanador del perdón en la propia vida, ¿podría abundar en este aspecto?-Cuando alguien nos ofende, al dolor le suele acompañar la ira y el odio hacia el culpable. Eseodio, la ira y el dolor no perdonado nos empujan al deseo de venganza. Y mientras perduran, nos mantienen atrapados en la ofensa, reviviendo el daño en un círculo vicioso que abre la puerta al resentimiento, “ese veneno que, dice un experto, uno se toma para hacer daño al otro”.

»La relación entre lo psíquico y lo somático es estrecha, como lo demuestra el componente biológico de las emociones. El afán de venganza y el resentimiento son emociones auténticamente tóxicas que nos desgastan con una fuerza extraordinaria que las expande a todos los rincones del fondo vital. No nos dejan vivir en paz, y nos mantienen en un constante estado de alerta.

»En esas condiciones, los mediadores biológicos del estrés, como la adrenalina o el cortisol, podrían alterar el funcionamiento del organismo y, más en concreto, los sistemas inmunitario y endocrino, y la función cardiovascular. De hecho, algunos estudios demuestran que las personas con mayor actitud y capacidad para perdonar necesitan menos recursos de salud, consumen menos fármacos, poseen un umbral superior del dolor, y, en última instancia, una mayor longevidad.

»La salud mental también puede resentirse. De hecho, los cuadros psiquiátricos más frecuentes -los trastornos adaptativos- se deben frecuentemente a sucesos que la persona percibe de alguna manera como una ofensa. Estas vivencias pueden desencadenar o perpetuar síntomas o trastornos de ansiedad, depresión, insomnio y adicciones, como muestran algunos estudios.

-No obstante, hay algunos planteamientos que ven en el perdón un complejo de culpa inculcado por el cristianismo. ¿Cómo valora estas posturas?
-Vivimos en una cultura que algunos han denominado “de los analgésicos”, pues pretende eliminar a toda costa cualquier dolor, y la culpa duele. Los complejos no son buenos, y los complejos de culpa, tampoco.

»Pero para negar la culpa hace falta negar la libertad o la existencia del bien y del mal; también habría que negar la conciencia para poder detectar dicha culpa, y aquí es donde se encuadra un posible complejo de culpa, en una conciencia mal formada o patológica. El cristianismo no se ha inventado nada. La ofensa, el dolor, la culpa, el perdón, son realidades inherentes a la persona.»Al revés, el cristianismo les da un sentido liberador a esa presencia del mal que ya señalaba Ovidio en su Metamorfosis: “Veo lo mejor, y lo apruebo, pero hago lo peor”. 
-La mayor expresión de perdón que se ha dado en la historia es la de Jesucristo a sus verdugos, y Él nos dice que oremos para poder perdonar a nuestros enemigos, pues, en casos extremos, es imposible para nosotros. ¿Ha tenido experiencias en su consulta en este sentido?-La experiencia de estos años de consulta me ha permitido conocer personas que se han quedado “enredadas” en el resentimiento y en el rencor tras una ofensa que calificaban de imperdonable, aunque desde fuera no lo parecía tanto; y de otras que ante situaciones ostensiblemente dolorosas y degradantes habían conseguido perdonar del todo al ofensor. Decía Mark Twain que el hombre no sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta, y la capacidad de una persona de perdonar es un ejemplo.

»La venida de Jesús, llevando el amor y el perdón hasta sus últimas consecuencias, marcó dónde se sitúa el listón: se puede perdonar todo y a todos, como Él mismo nos mostró. Lo cual no niega que, como en tantos aspectos de nuestra vida, nuestro querer y poder sean insuficientes, y precisamos de la gracia de Dios. A la hora de entender que el ofensor es mucho más que la ofensa, de empatizar con él y de dignificarle, la caridad cristiana asume y supera la propia dinámica del perdón.

»Todos necesitamos más amor del que merecemos. Por lo tanto, la respuesta cristiana se podría decir que es la misma que si no se tiene fe, pero va más allá, permitiendo perdonar incluso aquellas ofensas que muchos entenderían como imperdonables.

sábado, 9 de agosto de 2014

Atención cambio de fechas para la fiesta de Salvago.
Clicar en la imagen de Nuestra Señora de la Asunción para ver los cambios en el programa de fiestas.

martes, 5 de agosto de 2014

Extraído de Religión en Libertad

Quién comulga "sin compasión por los necesitados ni ánimo de compartir, no está a bien con Jesús".


El Evangelio del día era el del milagro de los panes y los peces, y Francisco centró sobre él su mensaje previo al Angelus de este domingo, algo más breve de lo habitual porque la lluvia obligó a abrir los paraguas a los miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro para escucharle.

Tras resumir los hechos (los cinco panes y dos peces con los que Jesucristo alimentó a una multitud hambrienta hasta saciarla, sobrando comida), el Papa explicitó los "tres mensajes" que pueden extraerse de su meditación.

Compasión
El primero es "la compasión": "Ante la multitud que le persigue y, por así decirlo, ´no le deja en paz´, Jesús no reacciona con irritación, sin con un sentimiento de compasión, porque sabe que no le buscan por curiosidad, sino por necesidad". Pero esa compasión de Jesús es algo más que "sentir piedad", añadió Francisco, es "compartir, hacerse uno con los sufrimientos del otro hasta el punto de tomarlos sobre uno mismo: así es Jesús. Sufre junto a nosotros, sufre con nosotros, sufre por nosotros".

Las curaciones que hace son un signo de esa compasión. "Jesús nos enseña a anteponer las necesidades de los pobres a las nuestras. Nuestras exigencias, aunque sean legítimas, nunca serán tan urgentes como las de los pobres que no tienen lo necesario para vivir", proclamó Francisco, quien hizo un algo para reflexionar sin leer: "Cuando hablamos de los pobres, ¿sentimos realmente que no tienen para comer, que no tienen para vestirse, que no tienen medicinas, cuyos niños no pueden ir al colegio?".

Compartir
El segundo mensaje del milagro de los panes y los peces es precisamente el de "compartir": "Es útil confrontar la reacción de los discípulos", que sugieren despedir a la muchedumbre para que puedan ir a comer, "con la de Jesús", que les dice que ellos mismos les darán de comer.

Son "dos lógicas opuestas": "La lógica de los discípulos es la lógica del mundo, según la cual cada uno tiene que pensar en sí mismo", como diciendo "allá vosotros, buscaos la vida"; sin embargo, "Jesús razona con la lógica de Dios, que es la de compartir. ¡Cuántas veces miramos hacia otro lado para no ver a nuestros hermanos necesitados! Mirar hacia otro lado es una forma educada de decir, con guante blanco, ´arregláoslas vosotros´. Pero esto no es de Jesús, esto es egoísmo. Si Jesús hubiese despedido a la muchedumbre, muchas personas se hubiesen quedado sin comer".

El Papa advirtió de que el milagro de los panes y los peces "no es magia": "Es un signo que invita a tener fe en Dios, Padre providente, que no dejará que nos falte el pan nuestro de cada día si sabemos compartirlo con los hermanos".

Eucaristía
Y un tercer mensaje: "El milagro de los panes anuncia la Eucaristía", como se ve en el gesto de bendecirlos antes de distribuirlos, "el mismo gesto de la Última Cena". "En la Eucaristía Jesús no da solamente un pan, sino el pan de vida eterna, se da a sí mismo ofreciéndose al Padre por amor a nosotros. Debemos acercarnos a la Eucaristía con estos sentimientos de Jesús, con compasión y con ese deseo de Jesús de compartir. Quien se acerca a la Eucaristía sin tener compasión de los necesitados y sin ánimo de compartir, no está a bien con Jesús".

"Compasión, compartir, Eucaristía", resumió: "Éste es el camino que Jesús nos muestra en este Evangelio", un camino que nos lleva "a compartir las necesidades de este mundo" pero también nos lleva "más allá de este mundo, porque parte de Dios y vuelve a Él".

viernes, 1 de agosto de 2014

Extraído de Religión en libertad
Obianuju Ekeocha es licenciada en Microbiología por la Universidad de Nigeria y doctora en Ciencias Biomédicas por la Universidad de East London.Nigeriana y católica, reside en Inglagerra, donde trabaja en Canterbury en el ámbito de la Biomedicina. 



Forma parte de African Culture of Life [Cultura Africana de la Vida], que busca "defender la santidad y la dignidad de la vida en Áfricamediante la información, la sensibilización y la información", lo que le ha llevado a denunciar públicamente a Melinda Gates, la esposa de Bill Gates, cuya Fundación común promueve principios exactamente opuestos.
la doctora Ekeocha dirige una hermosa carta a Meriam Ibrahim, la joven sudanesa de 27 años condenada a muerte por ser cristiana y casarse con un cristiano, y que dio a luz a su hija con las piernas encadenadas por sus carceleros, tras negarse a renunciar a su fe y a aceptar el islam. Tras su liberación, fue recibida por el Papa Francisco.

A continuación traducimos las interesantes reflexiones de esta joven microbióloga en sumisiva de agradecimiento a Meriam como testigo... no sólo de la fe.

"Carta de agradecimiento de una mujer africana a Meriam Ibrahim"
La gran noticia de la llegada de Meriam Ibrahim a Italia me llenó de tanta alegría como entusiasmo. Las imágenes de esta mujer africana tan graciosa y bella saliendo del avión con su bebé en brazos atraía la atención tras su inconcebible dolor y sufrimiento de la prisión sudanesa.



Así que pensé que debía, en una carta muy sencilla, dejar por escrito mis reflexiones y pensamientos de gratitud a esta intrépida hija de África cuya libertad se celebra hoy en el mundo entero.

En nombre de todas las mujeres de Africa, te agradezco, Meriam Ibrahim, por mostrarle al mundo el coraje indómito que constituye el corazón de la auténtica feminidad. Digo esto porque tu dolor y tu persecución estuvieron íntimamente ligados a tu feminidad. Y por eso tu triunfo fue el más potente testimonio de vida, de maternidad, de matrimonio, de amor y de fe.

Tú eres realmente la imagen viva de la fe y de la virtud, un verdadero símbolo de fortaleza y valentía. Eres, en mi humilde opinión, una auténtica mujer con sustancia, una mujer africana con sustancia, y tu historia llena mi corazón de coraje y audacia en mi propia vocación de defender nuestra cultura africana de la vida, del matrimonio, de la maternidad, de la fe y de la familia, no importa lo difícil, vergonzoso o doloroso que pueda resultar para mí.

Porque bajo una intensa persecución, te negaste a rechazar tu fe cristiana. Bajo la amenaza de extremistas, permaneciste en pie como testigo y mártir. Bajo pena de ser encarcelada, no renegaste de tu marido ni renunciaste a tu matrimonio. Bajo los pesados grilletes de la prisión, mostraste energía y resistencia para dar vida, para dar a luz. Bajo la certidumbre de una sentencia de muerte, tuviste la determinación de alimentar a tu preciosa pequeñita.

Gracias a tu poderoso ejemplo, el mundo ha sido testigo de la fortaleza de una joven mujer africana que, en las peores condiciones, ofreció un testimonio heroico de las virtudes de fe, matrimonio y maternidad. Tus indecibles pruebas de los últimos meses han sido el más brillante rayo de luz que ha atravesado las nubes más negras para contradecir a un mundo moderno que nos dice que la fe no importa nada, que la libertad religiosa no tiene ninguna importancia, que el matrimonio es lo que queramos nosotros que sea, que la maternidad debe ser una elección que hagamos sólo en las condiciones más propicias, que nuestros niños sólo deben nacer si llegan en el momento más conveniente.

Tú, mi hermana africana, te has convertido en un pararrayos de las feministas radicales de nuestro tiempo, que repudian y denigran todas las virtudes que tú encarnas.

En tu cuerpo has llevado las marcas y las cicatrices de una verdadera cristiana, esposa, madre y mártir, y así nos has mostrado lo que es ser una mujer liberada y con autoridad, y me encanta decir que no es lo que los ideólogos radicales occidentales nos están diciendo. Ellos intentan decirnos que a las mujeres africanas hay que darles poder, que tienen que ser "sexualmente liberadas", egoístas, individualistas y orgullosamente autónomas. Pero tú, Meriam, con tu ejemplo, nos has enseñado que la mujer africana liberada es la mujer que es libre para vivir y practicar su fe, amar a su marido y proteger a sus hijos, los nacidos y los no nacidos. Una mujer liberada es una mujer de fe y de familia. Ésta es la verdad que debe ser predicada en toda África.

Hoy el mundo te miraba cuando respirabas el aire fresco de la libertad y cuando hacías tu primera parada, no en la Casa Blanca, sino en la Casa Santa Marta, que es también la casa del Santo Padre, el Papa Francisco. En vez de darle la mano al presidente, como muchas otras habrían ansiado, escogiste la mano papal. Y en vez de una recepción política elegiste la bendicion apostólica para ti y tu familia. ¡Elegiste al Papa antes que al presidente de los Estados Unidos! Eres una mujer de gran sabiduría y fortaleza y realmente África te cultiva, te alaba y te celebra.



Nos regocijamos contigo y por ti. Nos regocijamos porque al fin estás libre. Y más allá de nuestro regocijo, rezo para que más mujeres (de nuestra África y de todos los rincones del mundo) se miren tan profundamente en tu experiencia como para emularte

Rezo para que las mujeres de fe lleven su valiente testimonio hasta el extremo del martirio. Rezo para que las mujeres embarazadas escojan a toda costa la vida para sus hijos. Rezopara que las mujeres sean esposas y madres sean fieles a su compromiso y a su vocación

Rezo para que, más allá de nuestra alegría global, nos adorne tan sólo una porción de la virtud heroica del auténtico feminismo de Meriam Ibrahim, purificado y forjado en la intensa prueba de la persecución religiosa.
Estraído de Religión en Libertad

El CSIC es el mayor logro alcanzado por laicos católicos en el desarrollo científico en el siglo XX

Este año se celebra el 75º aniversario de la fundación del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), “el mayor organismo público de investigación de la historia de España, que ocupa el tercer lugar en Europa y está entre los diez primeros del mundo en cuanto a nivel científico”.



Así nos lo explica Alfonso V. Carrascosa, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y científico del CSIC con destino en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, coordinador del Grupo de Historia de la Microbiología 
Española de la Sociedad Española de Microbiología, director de la revista Arbor y miembro de la Comisión Mujeres y Ciencia del CSIC. 
Y, además, estudioso de la historia y evolución de este organismo, en cuyos orígenes es muy marcada la identidad católica, principal aspecto sobre el que le preguntamos.

-¿Cuándo nace el CSIC?

-Inició su actividad el 24 de noviembre de 1939, mediante la promulgación de su Ley Fundacional, para dar continuidad a la actividad científica tras la Guerra Civil. 

-¿Quiénes fueron sus creadores?
-José Ibáñez Martín y Jose María Albareda. José Ibáñez Martín (1896-1969) fue parlamentario aragonés por la CEDA durante la Segunda República. Catedrático de instituto con el número uno de su oposición, licenciado en Derecho e Historia, siempre se consideró heredero intelectual de Marcelino Menéndez Pelayo, en base a cuya obra La ciencia española configuró la actividad científica del CSIC. Jose María Albareda (1902-1966), doctor en Farmacia y Ciencias Químicas y científico eminente de la denominada Edad de Plata, especializado en edafología, aportó su experiencia personal así como su conocimiento de la realidad internacional de la ciencia y su interés por las nuevas ciencias biológicas.

-¿Cómo nació en ellos la idea y su determinación de plasmarla?

-Ibañez Martín y Albareda se reencontraron en Burgos tras evadirse del Madrid republicano, y allí profundizaron su amistad, en parte debido a que a finales de 1938 Ibáñez Martín cayó enfermo de tifus y Albareda iba a visitarle todos los días. En Burgos pusieron en común proyectos de futuro para reactivar la investigación científica, combinando la experiencia política y el conocimiento de Derecho de uno con la experiencia científica internacional del otro.

-Pero había que dar un paso político…
-Lo plasmaron en la Ley Fundacional que Ibáñez Martín le presentó a la firma a Franco, actitud similar a lo que con anterioridad hicieron las autoridades de la Junta de Ampliación de Estudios, Santiago Ramón y Cajal y José Castillejo, con el general Primo de Rivera, y que tan buenos resultados cosechó.

-Ibáñez Martín era un católico practicante…

-Nació en una familia muy religiosa, fue a colegios religiosos, un tío suyo sacerdote le ayudó en su formación… Se declaró católico en el Parlamento poco antes del estallido de la Guerra Civil, lo que, unido a su pertenencia a la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y a su adscripción política, le obligó a exiliarse desde Madrid en 1936, junto con toda su familia, ante el inminente peligro de ser asesinados en la persecución religiosa. 

-¿Y Albareda?
-Algo similar le tocó en suerte a Albareda, miembro del Opus Dei, que se exilió también por similares motivos desde el Madrid republicano, acompañando a San Josemaría Escrivá de Balaguer. El padre y el hermano discapacitado intelectual de Albareda fueron asesinados al poco de empezar la guerra, y tienen abierta causa de beatificación. Albareda, que llegó a conocer quiénes los habían asesinado, no tomó represalia alguna contra ellos: ni siquiera les delató tras la Guerra Civil. 

-¿Hubo respaldo eclesiástico?
-La primera reunión plenaria del CSIC, un año después de su fundación, se inició con una eucaristía del Espíritu Santo en la madrileña iglesia de San Francisco El Grande, presidida por el obispo de Madrid-Alcalá, Leopoldo Eijo y Garay con la asistencia de los obispos de Salamanca y Ciudad Rodrigo y del Abad Mitrado de Silos. El propio Papa Pío XII le dirigiría en 1943 a Ibáñez Martín una carta agradeciéndole la institución de este Consejo, en particular por haber reconocido a la Teología “la primacía sobre las disciplinas del espíritu” y por haber dedicado “un templo al Espíritu Santo”. A las felicitaciones y bendiciones se sumó también en 1943 quien sería con el paso del tiempo el Papa Pablo VI.

-¿Por qué ese apoyo?
-Porque probablemente el CSIC deba ser considerado el mayor logro alcanzado por laicos de la Iglesia católica en el desarrollo científico universal del siglo XX. Ibañez Martín asumió la presidencia del CSIC (1939-1967), que compartió con el cargo de ministro de Educación (1939-1951), y Albareda la Secretaría General (1939-1966), que compaginó con su actividad científica. 

-¿Qué había movido a Albareda, ordenado sacerdote en 1959, a involucrarse en esta tarea?
-Básicamente su categoría internacional como científico, su experiencia personal, y su deseo de contribuir al desarrollo de la ciencia española, pero también lo mucho que había por hacer en el desarrollo científico español. Albareda contribuyó decididamente a modernizar las líneas de investigación. 

-¿Le fue reconocido ese empeño por la comunidad científica?
-Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina, dijo en la Conferencia de clausura del VI Congreso Nacional de Bioquímica, en 1975: “Quiero dedicar aquí un sentido recuerdo a la figura del padre José María Albareda, que durante muchos años fue el alma e inspiración del CSIC. Sin Albareda el CSIC tal vez no hubiese existido y sin él no hubiera llegado la biología, y dentro de ella la bioquímica española, a alcanzar el grado de desarrollo que tiene en el momento actual”.

-¿Cabe comparar el CSIC con la Junta de Ampliación de Estudios (JAE)?
-El CSIC superó con creces la tarea de promoción de investigación multidisciplinar, descentralizada, internacionalizada y en interacción con las universidades que su inmediato antecesor, la JAE, había logrado. Pero es que además dio muchas más pensiones que ésta y consiguió su histórico logro de institucionalizar la profesión de científico en España.

-¿Cómo?
-El CSIC llevó a cabo, en una época extremadamente difícil y en un tiempo récord, la profesionalización de la ciencia (esto es, el científico liberado de la docencia e investigando todo el tiempo), mediante la creación de las categorías de colaborador científico (1945), investigador científico (1947) y profesor de investigación (1970), vigentes hasta la actualidad. Además de una importante tarea de formación de científicos en el extranjero, que alcanzó cotas sin precedentes.

-¿Tenían Ibáñez Martín y Albareda una concepción holística de la ciencia?

-Sin duda. Desde el mismo preámbulo de la Ley Fundacional: “Tal empeño ha de cimentarse, ante todo, en la restauración de la clásica y cristiana unidad de las ciencias destruida en el siglo XVIII”.

-¿Por qué esa armonía?

-La clásica y cristiana unidad de las ciencias se deriva directamente de que todas las ciencias han de conducir al conocimiento, y su poseedor absoluto es Dios. Esto se deriva del pensamiento católico, que cree que existe la verdad y que es alcanzable por el hombre, entre otras cosas porque Dios ama al hombre y ha querido revelársela. En el discurso de clausura de la primera reunión plenaria del CSIC, Ibáñez Martín diría cosas tales como: “Queremos una ciencia católica, esto es, una ciencia que, por sometida a la razón suprema del universo, por armonizada con la fe, alcance su más pura nota universal”.

-Todo eso se plasmó también en una simbología propia…

-Ibáñez Martín, mediante Orden de 8 de marzo de 1940, declaró patrono espiritual del CSIC “al glorioso San Isidoro de Sevilla”. El CSIC guarda un bellísimo relicario con un fragmento del cráneo del santo, donado en 1946 por el obispo de Vitoria, Carmelo Ballester, y que se conserva en la Iglesia del Espíritu Santo de Madrid, cuya primera piedra se puso en 1943, inaugurándose el 12 de octubre de 1946. Además Ibáñez Martín eligió como emblema del CSIC el Arbor Scientiae o Árbol de la Ciencia, título de la obra del beato mallorquín Ramón Llull, al tiempo que modo gráfico con el que el autor gustaba de representar las diversas disciplinas del saber, allá por las postrimerías del siglo XIII y los inicios del XIV, dando un lugar preeminente a la Teología, ciencia que nos permite el conocimiento de Dios.

-¿Tuvo la Teología un lugar en el organigrama del CSIC? 
-Sí, Ibáñez Martín creó el Instituto de Teología Francisco Suárez para resucitar “aquella teología que presidió todo nuestro saber en los siglos dorados”, a cuyo frente puso al obispo Eijo y Garay, que no tardaría en crear una sección de Mariología porque “en los tiempos de ahora, los estudios teológicos versan casi todos en la determinación de las doctrinas acerca de María Madre de Dios”.

-Es llamativo ese respeto a la disciplina teológica…

-Tal vez estemos ante el único caso de fundación de un centro de investigación científica civil dedicado a la teología en la historia de la Iglesia universal. Funcionó desde 1943 hasta 1986. Organizó las Semanas Bíblicas y creó un grupo de traductores de lenguas semíticas que elaboraron la traducción conocida como Biblia Matritensis.

-¿Qué aporta el nacimiento del CSIC al debate sobre ciencia y fe?

-Una prueba irrefutable de que ciencia y religión, o razón y fe, han sido compatibles en la España del siglo XX, y si lo han sido es porque de hecho lo son. Sobre la compatibilidad entre ciencia y religión, o razón y fe, no sólo hablamos los científicos que compartimos dicha compatibilidad, sino que además ha sido una constante en el Magisterio de la Iglesia, expresado de manera sobresaliente en los últimos sucesores de Pedro. 

-Aunque se sigue hablando de Galileo…

-Galileo Galilei, científico católico, dejó escrito en carta dirigida a Benetto Castelli el 21 de diciembre de 1613: “La Escritura Santa y la naturaleza, al provenir ambas del verbo divino, la primera en cuanto dictada por el Espíritu Santo, y la segunda en cuanto ejecutora fidelísima de las órdenes de Dios, no pueden contradecirse jamás”.